Las Brujas.
¡Vamos a Volar!
¿Por qué las brujas? Ésta ha sido la pregunta más recurrente en el viaje que hemos iniciado. A pesar de lo extraño que te pueda resultar el concepto, compartimos con ellas más de lo que te imaginas. Pero, dejemos atrás las aburridas asociaciones con seres desagradables y repugnantes. Sus largos sombreros, calderos, pócimas, verrugas y gatos negros están incluso de sobra ¿Qué tal si empezamos por hablar de sus escobas? Para algunos autores, se trata de un símbolo fálico relacionado con la promiscuidad sexual. Se cuenta que las brujas las untaban con pócimas y al frotarse con ellas empezaban a volar. Así era como en verdad surcaban los cielos haciéndolos suyos ¿Qué tal eh? ésta no la esperabas, pero aguarda, hay más. Se creía que entre sus poderes estaba el de modificar su aspecto a su propia voluntad para mostrarse jóvenes, hermosas y deseables, utilizaban esta apariencia incluyendo sus cautivadoras miradas para seducir a los hombres y llevarlos a la perdición. Los tenían en completo dominio. Su arte era transmitido de generación en generación. Cuentan que las brujas más viejas enseñaban a las más jóvenes, las mantenían vivas. Y es que al igual que nosotros, las brujas fueron perseguidas por el miedo que provocaban. Fueron muchos los llamados para perseguirlas y darles castigo. “A la hechicera no la dejarás viva” (Éxodo 22:18). Así, fueron torturadas, ahorcadas y quemadas en la hoguera. Todo por ser “raras”, por tener una mente demasiado desarrollada para la época en que vivían. El precio valió la pena, no sólo se mostraron más libres de lo que sus contemporáneos estaban preparados para aceptar, así se sentían y realmente lo eran.
Aquí nuestra invitación para conmemorar sus reuniones, los aquelarres, esas fiestas llenas de seres extraordinarios en busca de placer, todo lo más, bacanales y opíparos banquetes. Te invitamos a arrancárselas de las manos a la muerte, a darles vida, a inmortalizarlas. Y ahora sí, ¡A volar con las brujas para alcanzar el cielo! A unirnos a ellas en encuentros nocturnos, para charlar y bailar soberbios bajo la luz de la luna.
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